El mundo de la música llora la muerte del director de orquesta italiano Claudio Abbado

22/01/2014 - 12:00 am

De voz y gesto suaves, luchó por la democratización en la música y apoyó a los jóvenes. Foto: EFE
De voz y gesto suaves, luchó por la democratización en la música y apoyó a los jóvenes. Foto: EFE

Ciudad de México, 22 enero (SinEmbargo).- La muerte este lunes del director de orquesta italiano Claudio Abbado deja a la música clásica sin una figura fundamental y revolucionaria, un artista único que se consideraba un eterno aprendiz y a quien la música lo ayudó a sobrevivir 13 años al diagnóstico de un feroz cáncer de estómago.

Abbado falleció en Bolonia. Había nacido en Milán en 1933, hijo de un violinista y tenía apenas 7 años cuando escuchó el llamado de la música, durante una visita a La Scala, llevado por su hermano mayor.

“Esto es mágico”, se dijo al escuchar a Debussy en un concierto de Antonio Guarnieri y a eso, a crear magia, se dedicó Abbado durante toda su vida.

Debutó como director de orquesta en 1960 en La Scala de Milán y en 1966 guió por primera vez la Filarmónica de Berlín, invitado por su director Herbert von Karajan.

Precisamente, Abbado no era Von Karajan, señaló el periodista Pablo Espinosa durante su obituario ofrecido en el Canal 22, donde entre otras cosas remarcó que el italiano había terminado con los directores dictadores en la música e inaugurado, con una modestia y sensibilidad únicas, la democratización en el arte.

La Filarmónica de Berlín, que Abbado dirigió entre 1989 y 2002, fue una de las primeras instituciones en reaccionar públicamente ante la desaparición física del conductor.

Desde su página web, la Filarmónica elogió a Abbado como una persona y un músico excepcional y mostró su orgullo por haberlo tenido entre sus directores.

"Su amor por la música y su insaciable curiosidad fueron nuestra inspiración y marcaron nuestra obra musical", recalcó la orquesta.

"Mi padre solía llevarme de paseo a las montañas, y no hablaba mucho. Aprendí de él a escuchar el silencio. Y para mí, escuchar es lo más importante: escuchar a los demás, lo que dice la gente, escuchar música", contó en una entrevista con The Guardian. Foto: EFE
"Mi padre solía llevarme de paseo a las montañas, y no hablaba mucho. Aprendí de él a escuchar el silencio. Y para mí, escuchar es lo más importante: escuchar a los demás, lo que dice la gente, escuchar música", contó en una entrevista con The Guardian. Foto: EFE

El actual director de la Filarmónica berlinesa, Simon Rattle, también honró a su colega y antecesor por su generosidad y su altura musical.

Rattle recordó las palabras que le dijo ya hace años Abbado sobre su enfermedad, un cáncer de estómago, y la intensidad de sus últimos años de trabajo.

"Simon, mi enfermedad es terrible, pero los resultados no han sido del todo malos; siento como si de alguna manera oyera desde dentro de mi cuerpo, como si la pérdida de mi estómago me hubiera dado oídos internos. No puedo expresar lo maravillo que es. Y siento que la música me salvó la vida", le dijo Abbado.

UNA CARRERA PRODIGIOSA

En su dilatada carrera, de más de 50 años, Abbado dirigió La Scala entre 1968 y 1986, después la Staatsoper de Viena hasta 1991, entre 1979 y 1987 estuvo al frente de la Orquesta Sinfónica de Londres y en 1978 fundó la Orquesta de la Juventud de la Unión Europea.

Sin embargo, pese a su prestigio siempre fue una persona sencilla y cercana. "Soy Claudio para todo el mundo, ¡sin títulos!", dijo a los miembros de la Filarmónica de Berlín cuando en 1989 reemplazó a Karajan. Y más que dar órdenes, siempre abogó por escuchar a los demás.

"Mi padre solía llevarme de paseo a las montañas, y no hablaba mucho. Aprendí de él a escuchar el silencio. Y para mí, escuchar es lo más importante: escuchar a los demás, lo que dice la gente, escuchar música", contó en una entrevista con The Guardian.

Tenía un andar y un decir suaves, en sus últimos tiempos cultivaba un jardín en Cerdeña y en Bolonia –donde murió- trabajaba con músicos jóvenes.

A Venezuela y al Sistema Nacional de Orquestas Juveniles dirigido por su amigo José Antonio Abreu se sentía Claudio Abbado muy unido. El periodista mexicano Pablo Espinosa contó también en Canal 22 que se sentí además muy agradecido con aquel país, donde un tratamiento médico alternativo lo ayudó a combatir el cáncer de estómago que padecía desde hace 13 años.

De Venezuela es el joven director Gustavo Dudamel, de quien Abbado fue su mentor y el que es considerado hoy su heredero.

UNA OFRENDA PARA CLAUDIO ABBADO

En la Catedral de Notre Dame, en París, hubo un minuto de silencio. La Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela y la Filarmónica de Radio France, junto con el director Gustavo Dudamel, hicieron esta ofrenda en homenaje al Maestro Claudio Abbado, horas después de su fallecimiento.

Durante el ensayo, Dudamel ofreció unas palabras sobre el legado del director italiano, además aprovechó de dedicar el Réquiem de Berlioz, que presentará hoy con ambas agrupaciones en la Catedral.

“Para mí, Claudio Abbado será siempre parte de ese excelso grupo de genios en la historia del arte. Su infinita generosidad y amor, que tocaron mi vida desde mi plena juventud, serán siempre uno de los más valiosos tesoros que guardaré en esta vida. No solamente para mí, sino para todo nuestro Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, al que asumió como su familia al entregarnos su sincero amor y su infinita sabiduría”, afirmó Dudamel.

“La pérdida del maestro Abaddo es tan irreparable como la inmensidad de su legado pedagógico, social y artístico. El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela recibió de él la múltiple y preclara lección que marca su huella imperecedera en la cultura musical de Venezuela y del continente. Él hizo de nuestro proyecto un programa de acción infinito, sin precedentes y hambriento de grandezas. Él proclamó su confianza en el talento y la voluntad de la juventud musical de Venezuela”, dijo a su vez José Antonio Abreu.

El famoso actor y director italiano Roberto Benigni fue otra de las figuras de la cultura que lamentó públicamente la desaparición física del director.

Sus restos son velados en Bolonia, donde murió. Foto: EFE
Sus restos son velados en Bolonia, donde murió. Foto: EFE

"Pequeño, frágil, delicado. Le bastaba subirse en el podio y, al primer movimiento de batuta en el aire, ocurría el milagro. Todo se hacía inmenso, incorruptible e inmortal", dijo el creador de La vida es bella.

Abbado era también senador vitalicio, "por sus méritos en el campo artístico", nombramiento que recibió el pasado 30 de agosto del presidente italiano, Giorgio Napolitano.

Pero el músico no dudó en destinar su sueldo de senador a la Escuela de Música de la pequeña localidad de Fiesole (centro), en lo que se consideró su último gesto para promocionar la música.

Su colega y compatriota Riccardo Muti destacó cómo Claudio Abbado marcó "durante decenas de años la historia de la dirección de orquesta y de la interpretación musical en el mundo", al tiempo de mostrarse "profundamente dolido por la pérdida de un gran músico".

“Los discos que grabó en la década reciente son su legado póstumo inconmensurable. Se trata de grabaciones invaluables en las que plasmó un estilo cantilado, ventilado y llevado a la perfección. Su sello: la transparencia de sonido. Su signo: la precisión impresionante en el balance orquestal, el manejo de volúmenes sonoros, el fraseo exquisito. Su imagen sonora y en el podio: la elegancia”, escribió Pablo Espinosa en La Jornada.

“La obra orquestal de Ravel junto a la Sinfónica de Londres y, en particular, su Concierto en Sol con Martha Argerich como solista; la segunda integral de las sinfonías de Mahler, con la Filarmónica de Berlín; los discos de la serie Wien Modern, donde recorrió un repertorio inédito hasta ese momento; las canciones de Berg con Juliane Banse, y sus registros de los conciertos de Brahms y de Beethoven, con Maurizio Pollini al piano, son hitos interpretativos”, destacó el experto Diego Fischerman en el periódico Página 12.

“Y en los últimos años, sus grabaciones de los conciertos para violín de Beethoven y de Berg, con Isabelle Faust como solista y la orquesta juvenil Mozart, de Bolonia, o sus formidables DVD con la Orquesta del Festival de Lucerna, se agregan a su legado”, afirma el musicólogo.

"La cultura es como la vida, y la vida es bella", dijo una vez Claudio Abbado. En honor a su antiguo director, la Ópera de Viena izó una bandera negra en señal de luto y le dedicará mañana el "Boris Godunov" de Modest Musorgski, ya que fue la última ópera que dirigió en ese célebre teatro.

La capilla ardiente del maestro italiano fue instalada ayer en la basílica de San Stefano de Bolonia.

Con información de agencias

Mónica Maristain

Mónica Maristain

Es editora, periodista y escritora. Nació en Argentina y desde el 2000 reside en México. Ha escrito para distintos medios nacionales e internacionales, entre ellos la revista Playboy, de la que fue editora en jefe para Latinoamérica. Actualmente es editora de Cultura y Espectáculos en SinEmbargo.mx. Tiene 12 libros publicados.

Lo dice el reportero