
Ciudad de México, 24 septiembre (SinEmbargo).- Cada vez que en la Argentina se quiere ensalzar la calidad de un músico, los fans suelen gritar en los conciertos: ¡Al Colón! ¡Al Colón!
Considerado uno de los teatros líricos con mejor acústica en el mundo, el Teatro Colón de la ciudad de Buenos Aires cumplió 100 años en 2008. Emplazado en el corazón de la capital argentina, fue inaugurado fue inaugurado el 25 de mayo de 1908 con la ópera Aida, de Giuseppe Verdi.
Hoy es uno de los teatros dedicados a la lírica más importantes del mundo y pisar su escenario es legitimar la carrera de un artista. Como en nuestro Palacio de Bellas Artes, el Colón ha abierto sus puertas a la música popular y reflejo de ello es el concierto de hoy que ofrecerá el mítico rockero Charly García.
¿POR QUÉ EL ROCK ES TAN IMPORTANTE EN ARGENTINA?
No es el tango ni el folclore. En Argentina, el género más popular de las últimas décadas es el rock, que ha dejado artistas muy importantes, por caso el citado Charly García y sin duda el fallecido Luis Alberto Spinetta, estandarte de un arte superior que ya es clásico en la música sudamericana.
“Los otros países de América no tienen más rock porque no lo necesitan, tienen cosas tan buenas o mejores. Colombia tiene más de mil ritmos reales y tiene géneros “apropiados”. La unión de la sustancia musical de Puerto Rico y Cuba que se fusiona en los guetos de Nueva York es la salsa, heredera de los ritmos originales del Caribe y la clave afrocubana.
México es un universo de ritmos, géneros e intérpretes; músicos callejeros y héroes de película. Perú tiene la conciencia de la salsa consagrada por Héctor Lavoe, además de la generación de cumbia psicodélica. Uruguay tiene la clave de candombe que es distinta de la afrocubana, el swing que quedó de aquel lado del río. Y Brasil: para hablar de la música de Brasil hay que ponerse de pie. En ese contexto, nuestra “línea fundadora” se encontró con una Buenos Aires donde el tango ya había dado todo; la evolución del tango en la primera mitad del siglo XX es un tesoro musical y poético.
El folklore estaba en el exilio o procesado por los ponchos en la TV. Tenemos más rock porque lo necesitábamos, porque no había nada mejor. No creo en la excepcionalidad argentina. A pesar del dulce de leche, de la birome y del Papa; del sifón y de la reina de Holanda. Tampoco somos Keith Jarrett ni Stevie Wonder. A un marciano le haría escuchar “Laura va” (Almendra); si no le gusta, le pondría los simples de Polifemo (“Suéltate Rock’n’ Roll” y “Oye Dios”)... o Pappo. Ni sé si los marcianos tienen los mismos sentidos que nosotros, si son oyentes de música marciana. La música se escucha con el corazón y la inteligencia. Quizá los marcianos ya sepan todo, lo hayan adivinado y percibido”, explicó Andrés Calamaro en una entrevista publicada por el periódico argentino Página 12.
¡AL COLÓN! ¡AL COLÓN!

Así, necesitando el rock más que otros países, es que Charly García llegó este 23 y el próximo 30 de septiembre al Teatro Colón, donde la taquilla muestra el ansiado cartel de localidades agotadas, en el marco de unos shows que ha titulado “Líneas Paralelas – Artificio Imposible”.
El rockero sudamericano acaba de presentar en su país el libro Líneas paralelas, editado por Planeta, un trabajo que de ninguna manera constituye la narración de su vida.
“Soy muy joven para una biografía”, dijo García a la prensa reunida en una conferencia de prensa donde dio a conocer el volumen que reúne dibujos y escritos con el que Charly revela sus modos y maneras para planear los conciertos.
En los conciertos del Colón, diseñados visualmente por la famosa artista plástica Renata Schussheim, participa el corista de los Rolling Stones, Bernard Fowler y dos cuartetos de cuerdas armados especialmente para la ocasión.
Son 27 músicos en escena, diez que conforman la banda que lo acompaña desde su vuelta, The Prostitution, más 17 músicos de cámara que les aportarán los arreglos clásicos a las canciones, bajo su propia dirección. La puesta está diseñada con un concepto minimalista y las entradas, que alcanzaron un precio de 500 dólares.
Las crónicas e imágenes que llegan desde Argentina muestran a un Charly García notablemente fresco y vital, alejado de la imagen aletargada que ofrecía luego de la intensa y larga rehabilitación que tuvo que seguir por su grave adicción a las drogas.
Hay signos que justifican el optimismo, como sus lúcidas declaraciones al periódico argentino La Nación, este domingo.
“Quiero correrme de esa clasificación de rockero nacional, que me suena a nacional socialista. Quiero pensar solamente en la música. Me gustaba cuando era adolescente y escuchaba a los Beatles y los Stones y todo era como un cuento. La música tiene ese efecto, te puede hacer vomitar o hacer feliz. La música tiene ese efecto -repite- y eso pienso usarlo.”
La última vez que Charly estuvo en el Teatro Colón fue el 25 de mayo de 2002 cuando tocó el Himno Nacional Argentino para una función del Ballet del Mercosur de Maximiliano Guerra.
De acuerdo con la crítica argentina, el debut de Charly este lunes 23 en el Colón, fue deslumbrante y colmó todas las expectativas.




