El 15 de marzo marcó la fecha del aniversario número 40 del estreno en cine de El Padrino. Siendo una película que aparece en las listas favoritas de muchos críticos de arte cinematográfico, quisimos echarle una mirada a otras cintas del género: películas norteamericanas de gangsters. Prácticamente esta selección se enfoca en films de gangsters y no sobre asaltos o del crimen organizado.
Es difícil elegir una favorita entre las grandes películas de gangsters de la Warner Brothers de la época previa al Código de Producción Cinematográfica, en las que aparecen personajes criminales definitivos como James Cagney, Edward G. Robinson y Humphrey Bogart. Nos vamos con el clásico de 1931 de William A. Wellman, estelarizada por Cagney and Edward Woods como amigos de la infancia que se convierten en figuras del bajo mundo en la Era de la Prohibición. La dirección es elegante, las actuaciones acertadas y el elenco de reparto (Jean Harlow, Joan Blondell y Mae Clark) es de lo mejor; y no es para menos estos calificativos pues la autoridad en cine de gangsters, Martin Scorsese dice que es una de sus películas favoritas de todos los tiempos. Ver también:Angels with Dirty Faces, Lady Killer, White Heat, The Roaring Twenties
El cine de gangsters ha caminado siempre entre una delgada línea que divide la glorificación y la condena de la vida en el crimen, un límite que se cercó con más cuidado que nunca durante la era del Código de Producción Cinematográfica, la cual especificaba que cualquier acción criminal en la pantalla debía ser castigada y que los criminales no podían ganarse la simpatía de la audiencia. Howard Hughes, productor de Scarface y los directores Howard Hawks y Richard Rosson tuvieron un encuentro con la censura por su cinta Scarface de 1932, basada libremente en el ascenso de Al Capone y pese a que termina con el símil de este gran ganster, Tony Camonte (Paul Muni), quien es muerto por una ráfaga de balas de la policía, esa conclusión se presentó tras 90 minutos de mal comportamiento perversamente divertido. Hughes filmó una conclusión con un castigo más explícito pero la cinta aún causo revuelo por lo que terminó saltándose a los censores y presentando, en su versión original, la que se convirtió en una de las películas más icónicas de gangsters jamás filmada. Ver también: Little Caesar
A finales de los 60s, las películas norteamericanas de gangsters se habían desgastado y habían sido recicladas en películas de atracos (como The Killing y The Asphalt Jungle) y redefinidas por directores extranjeros (particularmente en la Nueva Ola Francesa.) La fascinante cinta de John Boorman de 1967, fue un vehículo para Lee Marvin y una película de gangsters existencial, que transformó una historia tradicional del género en algo contemporáneo utilizando técnicas experimentales de filmación y una narrativa circular. Ver también: Blast of Silence, The Hit, The Killing of a Chinese Bookie
Las películas de gangsters habían sido malas en la taquilla durante años cuando Paramount compró los derechos del bestseller de Mario Puzo. La obra maestra de Francis Ford Coppola de 1972 cambió eso para siempre; no fue solo el caso poco frecuente de un trabajo de arte que se convirtió en un descomunal éxito taquillero, fue una película innovadora (como El Nacimiento de una Nación o El Ciudadano Kane) que no solo funcionó como una trama sino como la culminación de lo que el cine era en ese momento – de donde venía y que podía ser. Como las otras grandes cintas del “Nuevo Hollywood,” tomó las libertades y complejidades permitidas por el desmoronado Código Cinematográfico y las pusó a su servicio en esta clásica historia Americana, ambientada en el pasado pero que hablaba a nuestro presente y a nuestro futuro.
Cuando Coppola retomó a la familia Corleone dos años más tarde, parecía que se encaminaba hacia una caída estrepitosa; ¿cómo podría igualar el éxito de la original?, pero lo logró (algunos dicen que lo superó). Coppola no repitió la fórmula de la primera cinta para darle a la audiencia más de lo mismo; sino que elaboró una compleja combinación de pre cuela y secuela, llenando sus tres horas y media de duración con una vertiginosa y complicada trama y un arco del personaje que convierte al protagonista de calculador criminal (en la primera película) a un mounstro desalmado. Fue un acto valiente y atrevido de creación cinematográfica anti-comercial, que hacienda a un lado la narrativa limpia y clásica de la primer cinta, se aventuró en una estructura de historia experimental y retándonos a sentir simpatía por el personaje principal , despojado ya de cualquier cualidad redentora. Ver también: The Godfather Part III, The Cotton Club, The Freshman
El año posterior al The Godfather, el co-protagonista Robert Duvall encabezó este ligeramente oscuro pero muy entretenido thriller, basado en la novela de Donald E. Westlake (quien también proveyó el material para Point Blank). Duvall y Joe Don “Mitchell” Baker interpretan a dos ladrones atacando a “the outfit”, el sindicato del Crimen Organizado de Chicago por haber matado al hermano de Duvall. Como Point Blank, suena como el típico thriller de venganza, pero el director John Flynn ejecuta la historia con gran estilo y dureza. Ver también: Charley Varrick, The Valachi Papers, Payback (1999)
Sergio Leone había deseado hacer la adaptación fílmica de la novela de Harry Grey The Hoods desde los 1960s, su intención inicial era hacerla después de El Bueno, el Malo y el Feo, el cuál deseaba fuera su último western. Pero no lo fue; hizo Once Upon a Time in the West y Duck, You Sucker! (también co-dirigió, sin recibir crédito, otros dos westerns italianos). Para cuando la co-producción Ítalo-americana salió en 1984, había pasado una década desde su último trabajo oficial de director y la audiencia estaba ansiosa de ver si Leone podría redefinir el cine de gangsters como lo hizo con el western. Lo que hizo fue un sobrecogedor y épico film, su versión original de cuatro horas de duración, reducida en 40 minutos para su estreno en Europa, pero recortado injuriosamente a 139 minutos para su las pantallas en Estados Unidos.
Afortunadamente, a través del video, se puede ver la versión europea, en la que podemos apreciar la mirada extensa de Leone a las vidas, amistades y traiciones dentro de una pandilla judía en una forma dura, inteligente e inolvidable. Ver también: Prizzi’s Honor, Donnie Brasco
Sus contemporáneos Francis Ford Coppola y Martin Scorsese se establecieron como las autoridades en historias de gangsters dentro de Hollywood, pero Brian DePalma también fijó su mirada al bajo mundo en varias ocasiones. Siendo la más icónica su remake de 1983 del Scarface de Hawks y Rosson, que sigue apareciendo en camisetas y letras de hip-hop aún décadas después. Es una película entretenida pero que en momentos cae presa de sus propios excesos. Formó equipo nuevamente en 1993 con Pacino y el productor Martin Bregman, para filmar Carlito’s Way, una disfrutable película serie B, ágil y atractiva, pero su mejor cinta de gangters es probablemente su versión de 1987 de la serie de televisión Los Intocables. El guion de David Mamet se concentra principalmente en Elliot Ness (Kevin Costner) y su equipo de agentes, pero los segmentos dedicados al blanco de su cacería, Al Capone (interpretado sin reservas por Robert DeNiro), son escalofriantemente efectivos. Ver también: Scarface (1983), Carlito’s Way, Wise Guys
No hay no cineasta norteamericano que sea más identificado con el género de mafiosos que Martin Scorsese, y por buenas razones; su innovador film Mean Streets lidiaba con los miembros del crimen organizado, y ha abordado historias de la mafia a través de su carrera. La mejor de ellas, sin embargo, es GoodFellas, su adaptación de 1990 al libro de Nicholas Pileggi. La cinta es recordada por sus icónicas secuencias – la toma que se adentra en el “Copa”, la secuencia del “Domingo, 11 de mayo, 1980”, el descubrimiento de los cuerpos tras el robo a Lufthansa, en ellas y a través de la película Scorsese invoca a sus dotes de cineasta de gran técnica — cámara lenta, tomas continuas, inventivas composiciones, narrativa circular, tomas rápidas con plataforma rodante — para embrujarnos. Se respire su atmosfera, desde su continua música, la decoración de época y los detalles culinarios. Antes de Goodfellas, Scorsese era ciertamente un cineasta respetado y comercialmente rentable, pero en retrospectiva, Goodfellas parece ser el momento en que Scorsese se convierte en un dios del cine – el tipo al que querían emular los jóvenes directores. No fue solo que se pasó toda la cinta divirtiéndose con su cámara (y vaya que lo hizo); fue la suprema confianza y control que mostró. Al comienzo de la última década del siglo 20, Scorsese parecía estar redefiniendo las nociones de lo que es posible hacer en el cine “comercial”, creando nuevas reglas a su paso; indicando el camino hacia una nueva era de cine impetuoso y atrevido. GoodFellas permanece siendo una electrizante película. Ver también: Mean Streets, Casino, The Departed
Septiembre de 1990 fue un mes difícil para estrenar una película de mafiosos. Con El Padrino III en camino para diciembre, había un montón de películas para el otoño: GoodFellas, King of New York, State of Grace, y Miller’s Crossing todas llegaron a los cines en un lapso de dos semanas, GoodFellas logró la mayor atención; La cinta de los hermanos Coen Miller’s Crossing obtuvo las migajas de la taquilla. (Las otras dos cintas encontraron su público hasta que salieron en video) El estilo de las dos películas desafiaba las expectativas; los jóvenes Coen, cuyos primeros films fueron notables por su fotografía súper-rápida e híper-estilizada, optaron por un estilo más clásico con un toque noir, mientras el veterano Scorsese utilizó un trabajo de cámaras efectista y de feroz ritmo, que uno podría esperar de los Coen. Sin embargo así fue y el cambio de estilos funcionó; Miller’s Crossing permanece como una de las obras más maduras y memorables de los talentosos hermanos. Ver también: King of New York, State of Grace, Bugsy, A Bronx Tale
Nino Brown (Wesley Snipes) es un antiguo pandillero que ahora se dedica al tráfico de drogas con la anuencia de la mafia local neoyorkina. Sin embargo, al descubrir las posibilidades de negocio que ofrece la droga sintética, apoyado por sus más allegados quienes forman una especia de familia criminal decide independizarse. Pone en la mira un conjunto de departamentos en los que a través de diversos métodos va paulatinamente desalojando alos inquilinos molestos. El objetivo es montar su propio laboratorio y convertir el edificio en una fortaleza. La policía pone a trabajar a dos agentes Scotty Appleton (Ice T) y Nick Peretti (Judd Nelson) quienes consiguen infiltrar a un drogadicto rehabilitado, un muchacho llamado Pookle (Chris Rock).
Ver también:Sugar Hill, A Rage in Harlem, Deep Cover
Los cineastas habían intentado en los setenta, de casar con poco éxito los subgéneros de mafiosos y “blaxplotation” (movimiento cinematográfico con afroamericanos como personajes principales, con todo y persecuciones de autos y música funk) a pesar de que cintas como Black Caesar y Black Godfather son divertidas de ver, no son extraordinarias películas. El film de Mario van Peebles de 1991, New Jack City sufre de algunas tendencias melodramáticas (y algo de humor involuntario), pero tiene éxito y se queda en nuestra memoria por la excepcional actuación de Wesley Snipes como el impenitente estafador Nino Brown. Claro, Snipes se convirtió en una broma años después , pero este es fue un giro feroz y apasionante en su carrera , embriagante no solo en sus momentos de maldad pero en su vulnerabilidad en la relación con su amigo de la infancia y enojado socio de negocios Gee Money (Allen Payne) al final de la película.
Ver también: Sugar Hill, A Rage in Harlem, Deep Cover