Óscar de la Borbolla
"Nada en este universo resiste la pregunta ¿por qué? Dios, la ciencia, los padres de familia, los maestros, las autoridades en cualquier campo se derrumban ante la simple pregunta ¿por qué?".
"El diálogo es entonces la clave que nos hace ser no solamente seres sociales, sino seres históricos, individuos que por el diálogo van cambiando en el tiempo y no como las hormigas o abejas que son ahistóricas, pues aunque sean animales "sociales" todas son iguales".
"Las palabras nunca captan el todo, las imágenes visuales sí, porque son solo esa particular imagen".
"Las ideas contrarias a las nuestras, los argumentos que contradicen los nuestros nos provocan disonancias cognitivas, o sea, nos suenan antipáticas, absurdas, falsas o aberrantes".
"Las horas que las máquinas nos liberan son horas de las que buscamos deshacernos; las horas recobradas están insertas en una tensión que las vuelve altamente valiosas".
"La IA está decidiendo por nosotros, pues ¿con qué argumentos racionales podríamos oponernos a lo que ella ha determinado como 'la mejor alternativa'?"
"La gente, en general, dice estar 'jodida' para referirse a la tristeza, pero la tristeza no es sino una de las múltiples formas en las que puede encontrarse nuestro ánimo".
"¿En qué momento se pasa el punto de inflexión y ya estamos de ese lado donde el invento existe, aunque tan solo sea un mero embrión?"
"El deseo es el que ha engendrado la diversidad, el hecho de que seamos históricos y no nos hayamos quedado anclados en la naturaleza repitiendo, una y otra vez".
Hoy el "mundo", ese espectáculo que nos rodea, no es el más propicio para el fomento de las cualidades positivas, sino que más bien parece una universidad cuyo propósito fuera enseñarnos la traición, el oportunismo, la intransigencia o el egoísmo.
"El tiempo es la gran incógnita que desde el origen de las civilizaciones nos rige, es lo que determina que seamos oportunos o impertinentes".
"La coexistencia de estos cuatro estadios, con personas que son y que creen ser, con personas que tienen y aparentan tener, ha terminado por confundirme y solo puedo decir con seguridad: qué raro está el mundo".
"Mi renuencia a expandir cada enunciado aludiendo al masculino y al femenino o recurrir a la terminación bigenérica 'e' no me parecen hoy tan erradas".
"Hay especies que al nacer son prácticamente incapaces y a ese grupo pertenecemos los seres humanos".
"Recuerdos que ni siquiera son del todo fieles, y sueños o proyectos apenas esbozados; parece ser que la existencia humana es pura irrealidad, pues lo único real es el presente".
"Aunque, quizás, el show sí deba continuar, porque es ahí, precisamente ahí donde la vida se manifiesta con mayor fuerza".