Edmundo Velázquez Vargas
La Secretaria de Gobernación dijo este viernes que Lydia Cacho no estuvo en la cárcel, lo que fue negado por la periodista. El arresto de la autora de Los demonios de Edén se registró en 2005 y desató más de una década de exigencia por justicia.
De acuerdo a versiones de pobladores, cuatro jóvenes fueron secuestrad0s de la comunidad de Las Dalias cuando se encontraban empacando zacate. Los testigos señalaron que una célula de la Marina habría realizado las detenciones.
La mujer llamó a sus amigos para decirle que un policía la había violado, que había sido obligada a tener relaciones sexuales con él a cambio de su libertad.
El Ejército Mexicano inicialmente presentó una versión en la que se habló que los lugareños utilizaron a mujeres y niños como escudos humanos y emboscaron a los miembros de la milicia.
“Como prende lumbre con leña, estaba con mi hermana de 16 años y mi papá llegó muy ebrio y empezó a discutir, a llamar la atención; que quería que le regalaran un taco. Volvió a alegar y no le dijeron nada. Lo ignoraron. Subió a su cuarto y bajó una botellita de Manzanita Deliciosa. Nunca pensaron que era gasolina. Él volvió a llamar la atención pero nadie le hizo caso. Lo volvieron a ignorar. En ese instante aventó la botella de gasolina a la lumbre”, contó la hija.
“Como prende lumbre con leña, estaba con mi hermana de 16 años y mi papá llegó muy ebrio y empezó a discutir, a llamar la atención; que quería que le regalaran un taco. Volvió a alegar y no le dijeron nada. Lo ignoraron. Subió a su cuarto y bajó una botellita de Manzanita Deliciosa. Nunca pensaron que era gasolina. Él volvió a llamar la atención pero nadie le hizo caso. Lo volvieron a ignorar. En ese instante aventó la botella de gasolina a la lumbre”, contó la hija.
El ataque del 9 julio de 2014 cobró la vida a José Luis Tehuatlie, a quien le fue diagnosticada muerte cerebral. Tuvieron que pasar cuatro años para que la Ley Bala fuera derrumbada, y aún así cobró una vida más.
No sólo están amenazados los recursos naturales, el futuro de poblaciones enteras o las tierras consideradas sagradas por los pueblos originarios; los activistas que han tomado como bandera la protección del medio ambiente y luchan contra los llamados “proyectos de muerte” ahora son víctimas de una cacería en Puebla.
En la sierra hidalguense y la sierra norte de Puebla, contra toda previsión, los pobladores han detenido por unos meses el paso del gasoducto Tula-Tuxpan, obra de la empresa TransCanada que busca llevar gas natural entre los estados de Veracruz, Puebla, Hidalgo y Estado de México a través de un tubo de 36 pulgadas de diámetro que amenaza manantiales y cerros ceremoniales y la vida de 260 mil personas.