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Tomás Calvillo Unna

19/02/2025 - 12:04 am

Recordar nuestro nombre

Las aves al amanecer con sus cantos esculpen entre las ramas las aristas de las primeras horas.

Recordar nuestro nombre
"El Compromiso de la Fe". Pintura: Tomás Calvillo Unna

I

Cabalgan las nubes en las montañas;
¿a dónde van?

¿Acaso el telúrico paisaje
advierte el ánimo de los pueblos?

II

Por qué retornan

las almas de los que han partido,
a dejar sus ofrendas
en el altar del despertar
de un día cualquiera.
Tal vez,
porque olvidamos
cómo nombrar,
cómo nos llamamos,
y quisieran que lo recordáramos.

III

Las aves al amanecer con sus cantos
esculpen entre las ramas
las aristas de las primeras horas.
Son el taller de la madrugada
que levanta su cortina
y permite una vez más
que el mundo se adueñe de la luz;
un ayer sorpresivo que perdura,
picotazos que se escuchan,
el crujir de la rotación del nuevo día.

Las alas en su espiral del vuelo,
secretos que aún no develamos
en el pergamino de la contemplación.

IV

La lluvia de ladrillos,
la bóveda de los coros,
la curvatura del silencio,
el despliegue de las notas:

aroma a barro de los cantos;
la gentil onda
que impide la rigidez del volumen;
las manos jugando a hacer vasija;
el poder sutil del agua,
su mágica morfología;
la frescura de toda ligereza;
la vitalidad innata de las cosas.

V

El silencio de la vela
que diseña la arquitectura,
sus primeros trazos.
El talento del pistilo;
la danza de la flama;
la pronunciación de su luz,
su capturado incendio;
el movimiento exquisito del arte.

La certeza del canto
en el paisaje de lo invisible,
cuando la mañana redacta
sus primeros apuntes:

las cinceladas letras,
sonidos, fonemas, entonaciones;
cuerdas vocales de la luna
y sus fases,
en la tajante humildad
de sus pasos celestes.

VI

La naturaleza de su imaginación;
olas del eterno retorno
que borran una y otra vez
nuestras huellas,
en las arenas
del mar que escuchamos,
al saber que está ahí
en la marea de la noche
que nos oculta.

Rendija

Tiempos complejos, llamar a la Nación para que se mantenga unida, a pesar de sus profundas heridas, de los agravios más dolorosos, no los que vienen de fuera, si no los de adentro, los propios: el crimen la crueldad, los desparecidos, la complicidad de gobernantes y empresarios en todo ello. Cuál es el mensaje que dar, cuál es la palabra que convoque a sortear las diferencias para que sepamos que podemos caminar juntos más allá de cualquier adversidad. Cuál es el ejemplo que retorne la fe, en quien representa la autoridad del país. Sin ello, nuestra fractura se ahondará y será difícil salir airosos de las tormentas que se avecinan. La palabra justa que convoca con el ejemplo, sí puede ser invencible, de otra manera, cada quien optará por su cuenta y la guerra civil silenciosa comenzará a emerger con más estruendo.

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