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Alejandro Calvillo

15/02/2025 - 12:05 am

El destino del Planeta bajo Trump y Musk

"Su mayor ideología son sus intereses personales, mantener el poder en uno, aumentar sus ganancias en el otro y hacer realidad la distopía que han soñado".

Trump y Musk están sembrando amenazas y miedo en varias regiones del mundo: uno como presidente y el otro con su influencia, controlando la red global de comunicación política digital más importante, con más de 450 millones de usuarios, apoyando sectores y partidos de ultraderecha en diversas regiones del mundo. Ambos están al frente de una política disruptiva, ejercida desde la nación más poderosa a escala planetaria, sembrando amenazas y miedo. Y los más importante: dinamitando la posibilidad de actuar internacionalmente frente a la crisis civilizatoria que está poniendo en peligro a la especie, como lo es el calentamiento global del planeta y la catástrofe ambiental que le acompaña, desde la perdida de ecosistemas, la desaparición de especies y el desabasto de agua.

Sus definiciones políticas no son claras del todo.  No hay duda de que se les puede catalogar de ultraderechistas, de que desconocen los derechos humanos, no aceptan los organismos multilaterales, están en contra de las políticas de asistencia social.  Sin embargo, su mayor ideología son sus intereses personales, mantener el poder en uno, aumentar sus ganancias en el otro y hacer realidad la distopía que han soñado. Ponen de antemano sus intereses personales y aquello que es efectivo entre sus seguidores, como parte de lo que puede ser visto como un permanente show televisivo. Esto último es un arte de Donald Trump desarrollado, en gran parte, a partir de su exitoso programa en televisión The Apprentice que duró 12 temporadas, de 2004 a 2015. En este programa, los participantes competían en materias de negocios, y Trump despedía a quienes perdían. Lo hacía con gusto, con la que se volvió su frase célebre You´re fired ( “estás despedido”). Hay que recordar que Trump, pasó más tiempo al frente de ese espectáculo televisivo que lo que ha acumulado en un cargo administrativo. De hecho, se mantiene como parte de este show al que ahora se viene sumando Elon Musk.

Mientras nuestra especie requiere actuar de forma urgente bajo una consciencia planetaria, como bien la ha descrito Edgar Morin, estos sujetos son la expresión política más extrema del egoísmo convertido en una especie de autismo. 

La personalidad, experiencias, estilos de vida y, es más, la psicología de estos personajes son determinantes en sus políticas y en el impacto que están provocando y pueden provocar sobre millones de personas y, en especial -no es exageración- sobre el futuro del planeta. La salud mental, considerando por ella, en primer lugar, la empatía, que tiene que ver con la posibilidad de ponerse en el lugar del otro, que debería llevar a una visión más amplia de la empatía con la vida, debería considerarse como un aspecto fundamental de un gobernante, más en el umbral civilizatorio que vivimos. Lo que vemos tanto en Trump como en Musk, es que este aspecto de la salud mental está ausente en ellos. Su ausencia es proporcional a su ego.

 La psicología de estos dos personajes, que tienen un papel determinante en los derroteros del mundo, muestra características profundamente preocupantes. Hay aspectos en los que coinciden y en otros no. Por ejemplo, uno reconoce que la humanidad está en peligro por el cambio climático que está generando, mientras que el otro ha dicho que el cambio climático es un invento de los chinos. No es un asunto menor: se trata de una profunda crisis civilizatoria que pone en riesgo a la especie y que nos obliga, si queremos sobrevivir, a realizar una revolución energética profunda y a cuestionar la sociedad del hiperconsumo. Una crisis que pone en peligro la vida humana en el planeta y de la cual los Estados Unidos es uno de los mayores responsables. El país responsable de la mayor concentración de gases invernadero en la atmósfera es Estados Unidos. La administración Biden había dado unos primeros pasos para cumplir con acuerdos internacionales dirigidos a enfrentar el cambio climático, impulsando la transición energética para ir abandonando los combustibles fósiles. Sin embargo, Trump ha destruido estos acuerdos internacionales, revirtió los programas dirigidos a la transición energética y anunció el inicio de la mayor explotación de combustibles fósiles en la historia de su país. 

Para Elon Musk aunque reconoce el cambio climático existe, no se plantea la necesidad de transformar la base energética y el modelo de consumo. Su propuesta está en fugarse de la Tierra y poblar otros planetas. Su pasión por la ciencia ficción, que él mismo ha declarado, le influyó en su objetivo de establecer la vida en otro planeta, puede deberse a un deseo infantil de fugarse. ¿Podría encontrarse en la infancia de estos personajes y en su historia familiar una explicación de parte de lo que son?

Es posible que la falta de capacidad empática de Musk se deba a lo que él mismo ha declarado como una infancia llena de sufrimiento, brutales golpizas y menosprecio que recibió, de manera constante, de su padre. Creció en un entorno hostil en el que el abuso y la violencia se expresaban como lenguaje de la autoridad. Su hermano Kimbal también ha dado testimonio de esta violencia y maltrato infantil que vivieron. ¿Fugarse a otro planeta no es una expresión de un deseo infantil de fugarse del entorno en que vivía bajo su padre? Su incapacidad de enfrentar los traumas de la infancia en su edad adulta, y dejar de estar determinado por ellos, lo testimonian las personas que han vivido más cerca de él.

Justine Wilson, la primera de sus cuatro esposas, madre de sus primeros cinco hijos, ha declarado que Elon sigue sufriendo psicológicamente el impacto de su padre, comentando: “Si tu padre siempre te está llamando retrasado e idiota, tal vez la única opción sea desconectar en tu interior todo aquello que habría abierto una dimensión emocional que él no tenía herramientas para abordar…Si apagas el miedo, tal vez tengas que apagar también otras cosas, como la alegría o la empatía…funcionaba por ciclos de claro y oscuro, intenso y bobalicón, desapegado y emocional, con ocasionales zambullidas en lo que quienes lo rodeaban calificaban como su ‘modo demoníaco”.

Otra expareja, Claie Bouche, ha hablado de que Musk sufre de “estrés postraumático”. Otra exesposa, Talulah Riley con quien se casó, divorcio, regresó y volvió a separarse, que vivía con él cuando fracasaron los primeros lanzamientos de Space X, comentó como sufría por esos fracasos. Refiriéndose a las experiencias que Musk había vivido con su padre, comentó: “Creo que no era consciente de cómo seguían afectándole esas cosas, porque pensaba en ellas como algo de su niñez. Pero ha conservado una faceta infantil, casi atrofiada. Dentro del hombre, sigue todavía ahí como un niño, un niño en pie ante su padre”.

A sus más de 50 años y con 12 hijos a cuesta, Musk no ha logrado salir de esa condición traumática infantil que le sigue atormentando. Su afición a la ciencia ficción y a las películas que reconoce le han influido en sus aspiraciones y proyectos, parecen responder a un sentimiento de huida, de escape. Señala que Star Trek le inspiro en la misión de explorar el espacio, el libro La Fundación de Isaac Asimov ha sido su inspiración en la propuesta de expansión interplanetaria. Sin embargo, reconoce que su mayor influencia ha sido el Episodio IV de Star Wars: Una nueva esperanza, en lo que llama su misión de llevar a la humanidad más allá de las fronteras terrestres. Esta visión hollywodesca del futuro, que no encuentra ningún lugar en la evidencia científica, visión creada como espectáculo que no cuestiona los caminos y limitaciones del desarrollo tecnológico, que ve el futuro como un cuento infantil sin relación con el entorno en que se ha desarrollado la vida, esta visión está destinada al colapso, tal como al que nos acercamos si no actuamos bajo una consciencia planetaria.

Mientras, enfrentamos como especie el mayor reto que se ha presentado en nuestra existencia, un reto que requiere la cooperación internacional, la colaboración para enfrentar las consecuencias del cambio climático y evitar que estas no se agraven aún más. Tenemos a dos personajes cuya salud mental está alterada, lo menos que podemos decir. A Trump al frente del imperio estadounidense desconociendo la amenaza, los acuerdos y colaboraciones internacionales, proponiéndose aumentar la exploración petrolera, que desatará las consecuencias irreversibles del cambio climático. Y a Elon Musk a su lado, el hombre más rico del mundo, creyendo en la ciencia ficción, como en cuentos infantiles, apoderado del medio de comunicación digital político más influyente del mundo, manejando sus algoritmos, inmerso en la investigación de la inteligencia artificial, sin duda, interesado en la manipulación cognitiva, en el desarrollo de tácticas enfocadas a establecer un control del pensamiento, comportamiento, las emociones y las decisiones  de las personas, pensando en que llevará a la humanidad a poblar otro planeta.

Existe una necesidad vital, porque nuestro futuro depende de ello, de actuar bajo una consciencia planetaria, en una práctica política internacional colaborativa. Para ello, es necesario establecer fuertes controles sobre la inteligencia artificial, para evitar que las teorías conspirativas y la desinformación impidan el desarrollo de esta consciencia. Estas plataformas deben tener los controles que se desarrollaron en su momento sobre los medios tradicionales de comunicación. Estamos en un umbral decisivo para el futuro de la humanidad. 

Alejandro Calvillo
Sociólogo con estudios en filosofía (Universidad de Barcelona) y en medio ambiente y desarrollo sustentable (El Colegio de México). Director de El Poder del Consumidor. Formó parte del grupo fundador de Greenpeace México donde laboró en total 12 años, cinco como director ejecutivo, trabajando temas de contaminación atmosférica y cambio climático. Es miembro de la Comisión de Obesidad de la revista The Lancet. Forma parte del consejo editorial de World Obesity organo de la World Publich Health Nutrition Association. Reconocido por la organización internacional Ashoka como emprendedor social. Ha sido invitado a colaborar con la Organización Panamericana de la Salud dentro del grupo de expertos para la regulación de la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a la infancia. Ha participado como ponente en conferencias organizadas por los ministerios de salud de Puerto Rico, El Salvador, Ecuador, Chile, así como por el Congreso de Perú. el foro Internacional EAT, la Obesity Society, entre otros.

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