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Alejandro Calvillo

30/04/2019 - 12:04 am

Rebelión contra la extinción

¿Tenemos la capacidad de evitar que el cambio climático llegue a un umbral que ponga en riesgo las condiciones mínimas de estabilidad para la vida de nuestros hijos?

Dos generaciones encontradas en la rebelión contra la extinción

¿Tenemos la capacidad de evitar que el cambio climático llegue a un umbral que ponga en riesgo las condiciones mínimas de estabilidad para la vida de nuestros hijos? ¿Podremos tomar las decisiones necesarias para evitar entrar en una situación de descontrol climático en los próximos años?

Está claro que el sistema económico y político actual no es capaz, no lo ha sido, ha actuado en sentido totalmente contrario. Este sistema económico ha mostrado su total incapacidad para enfrentar la catástrofe planetaria que se ha creado a través del cambio climático y la llamada sexta extinción de especies.

Desde sus imperios económicos y políticos, quienes detentan el poder miran sólo como mantener la desquiciada maquinaria andando, cómo proteger los muros. No miran cómo sus castillos se carcomen desde sus cimientos. Como caballos ciegos desbocados arrastran a la humanidad.

Los ciudadanos están comenzando a salir a las calles, a hablar de lo que los medios callan o dejan en secciones especiales. Múltiples formas de expresión encuentran la necesidad de detener la actual carrera de ratas. Una de ellas es la “rebelión contra la extinción”. Una niña de 16 años viaja por Europa y habla ante los parlamentos, ante los directivos de las grandes corporaciones, ante los gobiernos, y les dice que han puesto en riesgo a su generación, que ponen el riesgo el planeta para mantener sus ganancias, que hablan y no hacen nada, en ocho meses la secundan cientos de miles de personas en más de 100 ciudaddes.

En Londres, la acompaña un hombre de 83 años que se ha sumado a la “rebelión contra la extinción”. Sube a lo alto de un tren para protestar contra la política y la economía que está poniendo en riesgo la vida de sus nietos.

Ciudadanos de suman en diversas acciones en la calle para establecer un alto, para llamar la atención y exigir acciones, no más sacrificio de la gente y de sus hijos por la acumulación.

Desobediencia civil, protestas disruptivas, horizontales, espontáneas, una esperanza para la humanidad

El sistema llegó a su límite, el capitalismo desregulado ha destruido el planeta, enriquecido a unos cuantos y empobrecido a la mayoría, va por lo que queda de recursos naturales, alardeándose de ser causa de la sexta extinción de especies del planeta

La razón convertida en diosa por la Ilustración fue utilizada como justificación para el etnocidio. La ciencia y la tecnología en manos de las corporaciones no ha servido para liberar a la humanidad, ha servido para desplazar a hombres y mujeres de sus puestos de trabajo, para extraer más riqueza de bosques, selvas, desiertos, montañas; todo para obtener mayores ganancias para los poderes económicos.

Existen las condiciones para que la humanidad enfrente el hambre, para generar energía limpia, para que todo mundo tenga trabajo. Como lo expresó Gandhi, la tierra tiene suficiente para satisfacer las necesidades de todos pero no para la avaricia de unos cuantos.

El reto es la distribución de las oportunidades, es brindar el acceso a los recursos.

La automatización del trabajo puede llevar a reducir los horarios de trabajo: los trabajadores laboran menos horas al día y se emplean más trabajadores, bajando el desempleo y otorgando más tiempo a la sociedad para el fortalecimiento comunitario y familiar.  Lo contrario suele ocurrir: se mantienen los horarios, se precarizan las condiciones laborales, se despiden trabajadores, aumenta la marginalización y el deterioro social.

Si los recursos que se utilizan actualmente para subsidiar la energía eléctríca en nuestro país se utilizaran para introducir energía solar en los techos de los hogares más pobres, en un decenio esta población ya no requeriría subsidios, estaría vendiendo la energía eléctrica que estaría produciendo a la red.

Alejandro Calvillo
Sociólogo con estudios en filosofía (Universidad de Barcelona) y en medio ambiente y desarrollo sustentable (El Colegio de México). Director de El Poder del Consumidor. Formó parte del grupo fundador de Greenpeace México donde laboró en total 12 años, cinco como director ejecutivo, trabajando temas de contaminación atmosférica y cambio climático. Es miembro de la Comisión de Obesidad de la revista The Lancet. Forma parte del consejo editorial de World Obesity organo de la World Publich Health Nutrition Association. Reconocido por la organización internacional Ashoka como emprendedor social. Ha sido invitado a colaborar con la Organización Panamericana de la Salud dentro del grupo de expertos para la regulación de la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a la infancia. Ha participado como ponente en conferencias organizadas por los ministerios de salud de Puerto Rico, El Salvador, Ecuador, Chile, así como por el Congreso de Perú. el foro Internacional EAT, la Obesity Society, entre otros.

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